Suspiros, llevan al anochecer, vaciando en el aire la melancolía.
Cuando el ocaso se pronuncia, los ojos se cierran, sin más anhelo que el ayer.
La noche nos regala estrellas, que refugian dando compañía.
Un manto se esparce sobre nosotros, no queda más que contemplar el espectáculo que hay por ver.
El abrigo de un abrazo se nota ausente, y el sonido del silencio es ensordecedor.
Un vaso medio lleno espera que tome cada sorbo, una luz tenue me anticipa la monotonía.
Romper sería un un salto, que apagaría lo abrumador,
Esta noche fría no es digna de dormir sola, pero son las consecuencias de mantener la lejanía.
Nada te lleva más lejos que la imaginación, pero no dependas de ella, porque te está mintiendo.
Dejando la prosa a medio completar, ignorando la gramática, plasmo lo que sé que querés escuchar,
y a apenas podés leer.
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