En el regocijo de mis placeres, anhelo cada contacto de nuestra piel, de nuestras miradas, de nuestras bocas.
Me lleno de ira cuando todo se interrumpe por "tus" terceros, cuando no sentí que tu personalidad iba mutando a la de un tosco incivilizado.
No pretendo hablar de
amor, sino explicar para recibir respuestas, de por qué se hace un nudo en la garganta cuando pienso en ti.
¿Por qué duele tanto físicamente? no me duele el corazón, se me oprime el pecho cuando recuerdo cada detalle.